Carta de los hombres colaboradores de Fe y Alegría Nicaragua ante la situación de violencia que sufren las mujeres

El pasado Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, que se conmemora cada 25 de noviembre,  los hombres colaboradores de Fe y Alegría Nicaragua reflexionamos sobre la situación de la violencia contra las mujeres.

En esta sesión reflexionamos y acordamos que la situación de la violencia de género es una situación compleja, de difícil abordaje, ya que se da en un ciclo que es constante y muchas veces invisible para nosotros los hombres, muchas veces no la entendemos pues las víctimas continúan protegiendo a sus agresores.

Acordamos que es necesario desarrollar procesos de sensibilización para entender mejor este fenómeno y tener las herramientas para hacerle frente, pero sobre todo, para identificar aquellas situaciones de violencia sutil que nosotros como hombres podemos estar haciendo y pasan desapercibidas por la misma naturalización de la violencia.

En Fe y Alegría hay un gran porcentaje de colaboradoras mujeres y debemos de estar atentos a lo que pueda ocurrir, ya que la situación de violencia es un asunto silencioso que puede estar afectándonos a cualquiera, ya sea mujer u hombre como víctima y/o victimario.

Como institución es importante abrir espacios y/o procesos que posibiliten el empoderamiento económico de las mujeres, así mismo crear espacios de reflexión con hombres para la deconstrucción de patrones machistas en el ámbito familiar que impiden el desarrollo económico de las mujeres.

Como hombres colaboradores de Fe y Alegría hemos reflexionado y nos comprometemos a trabajar en función de aportar a la disminución de la violencia de género desde nuestro puesto de trabajo y desde nuestros hogares.

Nos comprometemos a no practicar el acoso callejero y a instar a otros hombres a no ejercerlo.

Nos comprometemos a asumir nuestra responsabilidad con las labores domésticas de nuestra casa, y sobre todo, verlo como nuestra responsabilidad y no como un apoyo.

Nos comprometemos a dar una educación equitativa e igualitaria a nuestros hijos e hijas.

Nos comprometemos a no ejercer violencia y revisar patrones de conductas que directa o indirectamente nos haga ejercer violencia.

En síntesis, a partir de esta reflexión confirmamos que cada hombre es responsable de sus actos, como hombres de Fe y Alegría nuestra principal responsabilidad es promover una cultura de paz a favor de la vida, no de la violencia.

Es nuestra responsabilidad evitarla ante todo.