Educar en igualdad

En este siglo, es más común, participar de encuentros, foros, talleres y congresos donde conversamos sobre el valor de la educación como un derecho humano, que debe ser garantizado a todas las personas sin discriminación. También hemos subrayado, en Fe y Alegría, que la educación y la formación técnica, son la mejor herramienta para erradicar la pobreza, acabar con las desigualdades y construir sociedades humanas con justicia, donde todas las personas tengan las mismas oportunidades para desarrollar su potencial.

De ahí la importancia de continuar trabajando para que niñas y mujeres ejerzan su derecho a una educación de calidad en igualdad, participen de procesos educativos, en ambientes y condiciones que les permitan aprender, pensar, hacer, actuar, sentir y vivir con libertad, ser personas en plenitud, con capacidades y habilidades técnicas y profesionales.

Vivir la educación como un derecho es importante, pero también es necesario educar en los derechos humanos, en su respeto, en la igualdad, destacando que las niñas y las mujeres también tienen derechos.

Desde el análisis de varias experiencias puestas en prácticas por docentes de Fe y Alegría, encontramos la urgente tarea de poner atención a la educación en los derechos humanos de las niñas y de los niños, de la misma forma, asumir que en todo proceso educativo que realicemos debemos poner atención y promover la expresión de sentimientos y emociones. Atendamos la diversidad y profundicemos en las relaciones de poder en todo proceso educativo formal, no formal e informal, establezcamos relaciones de buena conviviencia desde lo que se vive, desde la cotidianidad, tanto en los grupos de trabajo dentro del aula de clase, como en los juegos durante el recreo, así como en la comunicación y en las relaciones que se establece entre directivos, docentes, madres, padres y estudiantes,

Como educadores y educadoras, es imprescindible prepararnos más y mejor con estrategias, metodologías y didácticas, que no discriminen, atiendan la diversidad, brinden igualdad de oportunidades y promuevan un clima socio afectivo favorable para el desarrollo de relaciones humanas basadas en el respeto y la convivencia en armonía.

 

La formación docente debe ser a lo largo de toda la vida profesional, siempre será necesaria la formación, ser autodidacta y sobre todo la reflexión de la práctica docente. Una mayor y consciente reflexión de nuestra práctica pedagógica, desde la perspectiva ética de la educación, permitirá la construcción de mejores propuestas educativas, contextualizados, pensados y orientados a la transformación de las personas y las comunidades.

 

Msc. Silvio Gutiérrez Baca

Subdirector nacional Fe y Alegría

 

Managua, 25 octubre 2016.