Que nadie se quede atrás, oportunidades educativas para todas y todos, es el compromiso.

Es innegable, que hoy día, la educación es un derecho humano fundamental, quizás el uno de los más importantes derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes de ambos sexos. Históricamente la educación ha jugado un rol significativo en los procesos de socialización humana, en el desarrollo económico y social, sin educación las actuales sociedades no serían lo que son, es decir, la educación ha jugado un tremendo papel en la supervivencia y el desarrollo de los seres humanos.

 

La educación ha tenido un proceso progresivo en su reconocimiento como derecho como aporte importante para la superación de las exclusiones de todo tipo. Hoy en día el derecho a la educación abarca todos los derechos: civiles, políticos, económicos, culturales y sociales, por ello se dice que es un derecho habilitante de otros derechos, que abre puerta al ejercicio de otros derechos, como el derecho a opinar, a participar, para acceder a salud y vivienda, tener empleo, gozar de recreación, entre otros. La educación es el derecho humano, a través del cual los gobiernos y las sociedades están interpeladas a implementarlo sin discriminación, atendiendo la diversidad de personas en igualdad de oportunidades.

 

Desde 1948, el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconoce el derecho a la educación para todas las personas. No discriminación, igualdad de oportunidades y justicia social y equidad, son principios del derecho a la educación subrayados en 1989 en la Convención de los Derechos del Niño, que en su artículo 28 consagra el derecho a la educación de todos los niños y niñas, un año después, en 1990 la Declaración Mundial de Educación para Todos, realizada en Jomtien, Tailandia, posiciona la educación como derecho fundamental “de todos, hombres y mujeres, de todas las edades y en el mundo entero”.  Desde esta perspectiva la educación de las niñas y las mujeres es un compromiso ineludible, obligación del estado y la sociedad.

 

 

El Marco de Acción de Dakar del Foro Mundial sobre la Educación, realizado en el año 2000, establece el compromiso de los gobiernos de los países por velar porque antes de 2015, todos los niños, especialmente las niñas tengan acceso a una enseñanza primaria gratuita y obligatoria, este compromiso es ratificado, ese mismo año, en los Objetivo de Desarrollo del Milenio, que establece a lograr en el 2015 la universalización de la educación primaria y la promoción de la igualdad de género en la educación, sin embargo aún no se logran esto dos objetivos, aún hay millones de personas que no gozan del derecho a la educación y un alto porcentaje son niñas y mujeres. Debemos todos los días de generar oportunidades educativas para todas y todos con especial énfasis en la creación de oportunidades de aprendizajes en igualdad de condiciones y equidad para las niñas y las mujeres.

 

El Foro Mundial de Educación 2030, realizado en el años 2015, en la Declaración de Incheon, reconoce “con gran preocupación que estamos lejos de haber alcanzado la educación para todos” y “tiene en cuenta el carácter inconcluso de la agenda de la EPT y de los ODM relacionados con la educación”.  La Declaración reconoce “el importante papel que desempeña la educación como motor principal del desarrollo y para la consecución de los demás ODS propuestos.” Y, compromete a todos los gobiernos y Estados firmantes “con carácter de urgencia con una agenda de la educación única y renovada que sea integral, ambiciosa y exigente, sin dejar a nadie atrás.”

 

NO dejar a nadie atrás es garantizar una educación de calidad para todas y todos, inclusiva, equitativa y promotora de oportunidades de aprendizaje durante toda la vida desde el enfoque de justicia social y equidad; de los derechos humanos, género, diversidad cultural, lingüística y étnica; respeto a los ecosistemas; la corresponsabilidad y, la rendición de cuentas.

 

 

Es hora de trascender del reconocimiento de este derecho humano fundamental, y reclamar su cumplimiento público al Estado, la familia y la sociedad, se debe actuar juntos para que se garantice este derecho con la calidad y la calidez que se requiere. Mientras en Nicaragua y en el mundo, exista una niña fuera del sistema educativo o sin oportunidades de aprendizaje, no se puede afirmar que estamos cumpliendo con el derecho a la educación. 

 

Octubre 2016.

 

Msc. Silvio Gutiérrez Baca