Trabajo en Red para una Educación Transformadora

Con una recuperación de experiencias en género y cultura de paz se inició el tercer día del Taller Recuperación de Prácticas de Cultura de Paz que se realizó en Nicaragua y que acogió a representantes de 8 Fe y Alegrías.


Poder, fue una palabra que resonó al momento que cada país realizó un análisis de contexto de la situación que se vive enmarcados en la cultura de paz y género, pues las realidades indican que día a día se enfrenta un sistema patriarcal que
representa una lucha contra algo que funciona desde hace muchos años. “NO se trata de cambiar el grupo oprimido para que se vuelva el grupo opresor, sino trabajar porque haya equilibrio de poderes entre los grupos”, expresó Lucila Cerrillo, facilitadora del taller.

 


Pero ante esta situación, las diferentes Fe y Alegrías han iniciado un largo camino que con diferentes propuestas que se amparan en la Educación Popular, tienen la firmen convicción de transformar la sociedad.


Nuevas masculinidades, formación a equipo directivos, pedagogía del cuidado, campaña contra el Bullying son algunas de las experiencias compartidas, de las cuales las demás Fe y Alegrías retoman los aprendizajes, con el único objetivo de crear una red que trabaje en el marco del convenio “Educación Transformadora”, auspiciado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), Entreculturas y liderado por la Federación Internacional de Fe y Alegría.


“Me llevo muchos aprendizajes. Siento que estoy iniciando mi vida en cultura de paz y me llevo grandes aprendizajes de todos los países participantes. Es una necesidad trabajar paz y género en mi Cartagena”, compartió Yesenia Lara, Coordinadora de Proyecto, Convenio Educación Transformadora de Fe y Alegría Colombia. Como una red que compartió todas sus experiencias personales, nacionales, regionales y globales finalizó este Taller.

 

Compromiso y la corresponsabilidad ciudadana en la creación y potenciación de condiciones y oportunidades para la vida digna; la expresión y manejo de emociones y sentimientos; con capacidades para analizar sus contextos y relaciones a fin de mejorarlas continuamente desde una perspectiva de equidad; capaces de diseñar y liderar acciones a favor del cuidado y la preservación de la vida; personas históricas, que se reconocen en camino, es decir, en permanente construcción y deconstrucción. 
*Amanda Bravo, Fe y Alegría Colombia